Lo verdaderamente revolucionario en Leopard
Como no podía ser de otra manera, el nuevo sistema operativo de Apple, Mac OS 10.5 Leopard, ya está instalado en mi Mac Mini G4 (de hecho, llevo con él desde el Sábado pasado). Al margen de mi total y absoluta satisfacción con él (hasta el momento), que se puede sintetizar en comentarios como que no haya tenido el más mínimo problema ni incompatibilidad tras la actualización de Tiger a Leopard (que resulta tan sencilla e intuitiva como el resto del sistema), que continúa ofreciéndome una comodidad y efectividad que no me da otro S.O., que proporcione un rendimiento bastante superior al que me ofrecía Tiger o que las novedades como Spaces y los Stacks no sólo se ejecutan de manera totalmente fluida si no que además ya se me hacen imprescindibles, junto con un largo etcétera del que se podría hablar largo y tendido, pero es sobre este último comentario, el de las novedades que se encuentran en Leopard, en lo que me voy a centrar. Y más concretamente es en dos de ellas que, bajo mi criterio, son probablemente las dos características nuevas más destacables y únicas dentro del nuevo S.O. de Apple; Vista Rápida y Time Machine.
Vista Rápida: El “Archivo - Abrir…” ha muerto Si hay algo en Leopard que desde el principio me llamó la atención, que me interesó y que fue lo primero que probé al arrancar mi Mac tras actualizar, eso fue Vista Rápida. Su función es tan sencilla como útil en la práctica; solo hay que seleccionar uno o varios elementos, pulsar la barra espaciadora y navegar por la previsualización que se genera, ya se trate de archivos de texto, fotos, audio, vídeos, carpetas, PDFs, archivos de Word, Excel o PowerPoint, etc… O todo ello junto, por supuesto. Prácticamente cualquier archivo puede ser previsualizado por Vista Rápida. En el caso de los archivos del tipo audio o vídeo, es posible incluso reproducirlos dentro de la ventana de Vista Rápida pudiendo ponerlos a pantalla completa. Con los archivos de texto tipo pdf y de la suite Office ocurre algo parecido, pues podemos verlos a pantalla completa y desplazarnos por las páginas de los mismos igual que si lo hiciéramos abriendo el programa correspondiente al tipo de archivo, pero sin necesidad de acceder a todas las opciones de edición que éste nos ofrecería, ahorrando así la carga de memoria y el tiempo de espera que conlleva abrir la aplicación. Y es que esa es la principal utilidad de Vista Rápida y lo que realmente resulta revolucionario en el concepto que ofrece. Su increíble rapidez a la hora de abrir cualquier tipo de archivos lo convierte en algo tan útil que acaba resultando imprescindible, incluso si suman una cantidad de cien o doscientos ítems, unido al lógico ahorro de memoria que supone no tener que abrir la aplicación correspondiente con la que vayamos a trabajar hace de Vista Rápida una revolución en el uso de un S.O.
La ventana de Vista Rápida mostrando más de 500 elementos y dividiéndolos en páginas (Clic para ver en grande) ¿Para qué voy a abrir mi reproductor de audio o de vídeo, con la carga qué ello supone, si por ejemplo solo quiero escuchar una parte de una canción o ver una escena de una película? ¿O para qué tengo que abrir mi procesador de textos o mi lector/editor de PDF si solo quiero ver por encima el aspecto o el contenido de un documento? Vista Rápida cambia el concepto de esto. Un concepto convertido hasta ahora en práctica tan habitual como era abrir necesariamente una aplicación solo para ver un archivo, lo cual era una pérdida de tiempo tanto para el usuario, que debe esperar a que cargue dicha aplicación, como para el propio S.O., que debe arrancar un programa, es ahora remplazada por la filosofía que ofrece Mac OS X en combinación con Vista Rápida, que se podría resumir en: Si quieres ver un archivo, sólo míralo en Vista Rápida. Si necesitas editarlo, haz doble clic sobre él y ábrelo en la aplicación correspondiente. Y es jodidamente genial. En mi caso, desde que me he acostumbrado a Vista Rápida he podido observar como en una semana de uso tan solo he tenido que abrir, por ejemplo, Word o Vista Previa (el programa para visualizary editar PDF e imágenes en Mac) dos veces a lo sumo, y ha sido porque verdaderamente necesitaba editar ciertos archivos; requería de las opciones de edición que éstos programas me ofrecían. Mientras tanto, Vista Rápida me ha bastado para visualizar de una manera inmediata y sencilla cualquier archivo. La visualización de cualquier archivo es inmediata, incluso de los de vídeo Vista Rápida es a Leopard lo que Exposé fue para Panther y Spotlight para Tiger. Es decir, una tecnología inventada por Apple, que hasta el momento (y quizá hasta dentro de un par de años) no estará disponible en otros S.O., y que finalmente se incluirá en todas las versiones de Windows y en todas las distribuciones de Linux dada su irrebatible utilidad y simplicidad. Time Machine: Copias de seguridad, fáciles. Demasiado fáciles de hecho La segunda característica realmente revolucionaria que he encontrado en Leopard es Time Machine. No me voy a molestar en explicar su funcionamiento y su concepto dado que ya está suficientemente claro dados los conceptos descritos, entre otros lugares, en la misma web de Apple. Y es que algo tan común y que le puede ocurrir a cualquiera como es borrar o remplazar un archivo sin darse cuenta, posteriormente vaciar la papelera del sistema en un acto casi instintivo y a continuación o en cuestión de meses echar de menos dicho archivo, ya perdido para siempre, es un caso tan común y generalizado que parece mentira y es casi reprobable que a ninguna compañía se le haya ocurrido antes una solución. Existen sistemas gráficos increíbles integrados en los S.O., que cuentan con rendimientos impensables y sorprendentes a cada año que pasa, programas que realizan hasta la cosa más inimaginable. . . Y sin embargo algo tan necesario y fundamental cuando se trata con datos digitalizados como son las copias de seguridad aún seguían siendo algo “anticuado” o al menos no adaptado para que cualquier persona pudiera tener sus datos guardados de una manera sencilla y automática, sin exigirle ni un movimiento y sin ni siquiera tener que acordarse de las mismas. Aún no existía ninguna solución efectiva, fácil y diseñada para cualquier tipo de usuario (especialmente para el doméstico) que sin más permita recuperar un archivo o todo un sistema perdido, por cualquier tipo de accidente o de motivo. Era inadmisible. Y que Apple la haya creado ahora no la libra del todo de su parte de culpa, solo suaviza su castigo, pues está culpa es generalizada entre cualquier compañía de software que ha ignorado la ausencia de las copias de seguridad integradas en sus S.O. durante tantos años, marginando la tarea de realizarlas manualmente para el usuario, que obviamente pocas veces está dispuesto a crearlas o en el peor de los casos ni sabe como hacerlas. Y quizá, si Apple no obtiene una libertad total de sus cargos a este respecto es porque Time Machine no es la carta ganadora que debería o que fácilmente podría haber sido y, sobre todo, que se esperaba de ella. Apple tenía todas las cartas para crear EL sistema de copias de seguridad, potente a la vez que intuitivo y automático para el usuario; tenía la idea y tenía la funcionalidad basada en la filosofía de lo intuitivo (presente en todos y cada uno de sus programas) para realizarla. . . Pero ha jugado mal sus cartas y lo que podría haber sido perfecto se queda en un “bueno” o en un “muy bueno”, si apuro y soy misericordioso. Una lástima. Y ha sido precisamente este último “rasgo” en la personalidad de los programas de Apple, el relativo a hacer algo facilísimo e intuitivo para cualquier tipo de usuario, ésta vez llevado al exceso, el que supone el mayor lastre de Time Machine. Así, su facilidad de uso y su comodidad es la vez un arma de doble filo; su mayor defecto y su mayor virtud. Me explico: a la vez que la utilidad ofrece una facilidad de uso, una automatización y una transparencia nunca antes vista en un sistema de copia de seguridad orientada al usuario de a pie, precisamente su carencia total y absoluta de una mínima configuración es la que lo mata, y lo que puede hacer que muchos usuarios decidan recurrir a otros sistemas más típicos pero personalizables como Carbon Copy Cloner, SuperDuper!, o iBackup, por citar algunas de las aplicaciones de copias de seguridad para OS X. Y sería totalmente comprensible. Esto es porque Time Machine tan solo ofrece dos posibles configuraciones: Encender Time Machine para que realice copias, o apagarlo. Y dentro de la opción de encendido, una vez lo hayamos hecho, podemos elegir algunas carpetas que se excluyan de la copia de seguridad. Y ya está. Esas son todas las opciones de Time Machine. La siguiente pregunta es obvia; ¿qué pasa si quiero qué se realicen copias cada, por ejemplo, seis horas, en lugar de cada hora cómo viene por defecto (y por obligación. . .) en Time Machine? Pues no pasa nada, porque te tienes que joder y acatar la opinión de Apple*, consistente en que usas tanto el ordenador y modificas tantísimos datos que cada hora puede haber algo realmente necesario que requiera de ser recuperado, pues esa es la única frecuencia de tiempo a la que se van a realizar copias, y que da igual si así vas a llenar un disco duro de 160 GB en cuestión de dos o tres semanas. Y aquí surge la siguiente pregunta y defecto de Time Machine; ¿cómo puedo limitar el espacio qué van a ocupar las copias? Tampoco puedes. El disco duro se irá llenando conforme pase el tiempo hasta que no quede ni un mísero MB, en cuyo caso, eso sí, Time Machine tendrá la decencia de avisarte de que va a borrar copias antiguas para poder seguir llenando el disco duro hasta seguir exprimiendo su capacidad. Así, solo deja una posibilidad viable al usuario que quiere usar su disco duro externo para algo más que Time Machine (que, supongo, será el 95% de gente que ha pagado por un disco duro externo y tiene pensado darle otro uso al margen de las copias de seguridad), y es hacer dos particiones; una para Time Machine y la otra para lo que se precie. Si no, antes o después Time Machine y sus copias de seguridad acabarán por el espacio del disco, dejando sin posibilidad alguna de usarlo para otro fin que no sea el que te impone Time Machine. Sí, de acuerdo, se pueden borrar copias antiguas manualmente, bien desde el Finder bien desde el propio Time Machine, pero ya se rompe la supuesta automatización de Time Machine, la filosofía de Apple consistente en “enchufa tu disco duro y olvídate, que Time Machine trabajará sin que te tengas que preocupar de él en la vida”, porque es incómodo estar recordando que cada X tiempo debes entrar a borrar contenido de Time Machine. La transparencia de uso hacía el usuario se pasa, y es tal que éste no puede ni controlar lo que hace Time Machine, solo puede desactivarlo y excluir algunas carpetas. Este es el gran lado negativo del programa. Las Preferencias de Time Machine. Quizá sería más justo decir “la opción”. Y es que ese interruptor de ON/OFF son todas las opciones que ofrece Time Machine. . . De la misma manera que para Vista Rápida todo eran elogios, Time Machine tiene por su filosofía algo genial, pero su manera de llevar a cabo su idea reúne unos puntos negativos que, por desgracia, le impiden convertirse en el sistema de copias de seguridad que podría haber llegado a ser. ¿Es Time Machine la solución definitiva, fácil, efectiva y viable para cualquier usuario, qué hacía falta en el mundo de los S.O. desde hacía décadas? Puede serlo. ¿Es EL sistema de copias de seguridad perfecto qué debería haber sido y qué se esperaba de Apple? No, y no lo es por el miedo y la estupidez (no encuentro otra forma de llamarlo) de esta compañía hacía hacer mínimamente configurables algunos de sus programas, en este caso con una utilidad donde un mínimo de personalización no solo es fundamental, si no que habría mejorado muchísimo el uso de este casi perfecto sistema de copias de seguridad. Pero ahí está la base desarrollada por Apple, para que otras empresas la cojan, la adapten, quizá la mejoren y, lo que es más importante, que al fin la presencia de un sistema de copias de seguridad sencillo y efectivo esté implementado en todos los S.O. y para todos los usuarios. Escuchando: *…¿qué pasa si quiero qué se realicen copias cada, por ejemplo, seis horas, en lugar de cada hora cómo viene por defecto (y por obligación. . .) en Time Machine? Pues no pasa nada, porque te tienes que joder y acatar la opinión de Apple…: En realidad, esto no es del todo cierto, puesto que hay una manera de entrar a la configuración de Time Machine ubicada en la carpeta Sistema y modificar la frecuencia, escrita en segundos, a la que se realizarán las copias de seguridad. Pero de nuevo entramos a lo mismo; no es una forma sencilla de hacerlo, hay que entrar a modificar archivos del sistema, algo más típico de Linux que de cualquier Mac OS X (de hecho, en dos años de uso nunca me había visto obligado a modificar ningún archivo del sistema ni a indagar en carpetas del mismo). De nuevo, se rompe la supuesta facilidad de uso de la utilidad. Y, lo más claro y jodido; ¿qué le costaba a Apple incluir esta opción, junto con dos o tres más (las más prioritarias bajo mi juicio serían está y la de limitar el espacio que ocuparán las copias) en su configuración de Time Machine? Realmente nada.
Miles Apart del álbum “Ocean Avenue” interpretado por Yellowcard















