No hay más que echar un ojo a la
relativamente reciente noticia del precio del reproductor HD-DVD de la X360 para darse cuenta de que la próxima era del “cine en casa” no solo supondrá un salto tecnológico considerable, si no también un considerable gasto monetario, al menos para el usuario que no esté dispuesto a adaptarse a las exigencias adquisitivas de estos futuros formatos.
No voy a discutir
las diferencias entre ambos formatos pues, a parte no ser tan sumamente relevantes al margen de los intereses de las empresas que andan detrás del éxito de cada uno, no es una “batalla” que me interese excesivamente. Tampoco pienso negar la utilidad de estos formatos como unidades de almacenamiento en ordenadores (obviamente cuanta más capacidad tengan los soportes extraíbles mejor). Sin embargo si me parece considerable el gasto que, en un plazo medio o corto, supondrá adoptar los requisitos necesarios para ver la mayoría de contenidos en
Alta Definición.
A parte del mencionado reproductor de HD-DVD o Blu-Ray, cuyo precio ya resulta previsible a la vez que exagerado, como siempre ocurre con las nuevas tecnologías, es necesario una televisión que soporte las llamadas altas resoluciones. Estas televisiones abarcan un precio desde los 1000 hasta los 2000 € si se habla de las más asequibles, y a partir de los 3000 € si nombramos las más elitistas. Con lo cual y fácilmente el usuario medio ya se encuentra con un inconveniente insalvable a la hora de cambiar de “era tecnológica”. Más aún cuando actualmente cualquier ordenador a partir de 1000 € (destacaría a la familia de Macs) te permite visualizar contenidos en HD (a falta a de un lector/grabador HD-DVD o Blu-Ray), además de navegar por Internet, descargar lo que quieras, aprender, informarte por otras vías, programar, editar imágenes y vídeo, escuchar música, jugar, o comunicarte, entre otras mil posibilidades. También me cuesta ver actualmente a ese usuario “de a pie” renunciando a su CRT 16:9 de 40″, fea y grande como ella sola, que le habrá costado menos de 500 € y le permite ver la actual TV y DVD con una calidad perfecta, por una HDTV de 26″, ligera y bonita, que le costaría 1500 € (no puedo evitar sonreírme cuando veo y comparo en los escaparates los distintos precios y modelos).
También, y puesto que se tira la casa por la ventana con una HDTV, no va a ser menos adquirir un equipo de sonido 5.1 o 7.1, aunque estos equipos la mayoría de veces serán herederos de los reproductores DVD y no supondrán gasto alguno, pues la mayoría de usuarios del actual formato cuentan con uno de éstos que, además de estar años establecidos en el mercado del usuarios puramente doméstico, cuentan con unos precios infinitamente más lógicos y competitivos que los de las actuales HDTV, pues han sufrido una evolución en el mercado que tarde o temprano también se aplicará a los mencionados televisores de Alta Definición, y es precisamente a lo que me vengo a referir a continuación.
Y es que actualmente una HDTV poca o ninguna utilidad tiene a parte de ver los ¿tres o cuatro? canales en castellano que actualmente emiten en HD por TDT (esto además supone otro gasto adicional), jugar a la X360 (en un futuro a la PS3) aprovechando las resoluciones de la consola (vaya, otro gasto), quizá usarlo como monitor para el ordenador, y echarle fotos para colgarlas en un foro de Internet con el fin de que durante unas cuantas páginas seas el héroe de cuatro frikis. 1000 o 2000 € por una televisión, por un aparato que solo te permite “ver”, es una barbaridad, le pese a quien le pese. Más aún si hablamos de un aparato y una tecnología que en un margen de dos años puede llegar a reducir su precio hasta casi la mitad, aumentando simultáneamente su calidad. Será entonces cuando de verdad comprar una HDTV y un reproductor HD-DVD o Blu-Ray será rentable y mínimamente lógico, pues dicho formato sucesor del DVD estará correctamente estandarizado, al igual que las emisiones digitales en HD por medio de la TDT. Así pues, no solo habrá un cambio significativo en la bajada de precio de las HDTV, si no también tendrá lugar una subida de calidad de las mismas, hasta el punto de que al que haya comprado una hasta ahora se le va a quedar una cara parecida a la que se le quedó a cualquiera que en su día optó por el formato Video Beta (también llamado Betamax) en lugar del VHS, con todo lo que ello conlleva (conozco varias víctimas que compraron un Beta en su día, o mejor dicho cambiaron un riñón por el trasto de turno, y aún hoy preguntarles si encuentran películas en dicho formato en los videoclubs es causa de malestar, gozoso por mi parte, por supuesto). Paralelismo casi similar. En mayor medida, no será diferente la situación de quien arriesgue comprando un horrible reproductor HD-DVD para más tarde ver como es el Blu-Ray (igualmente feo, sin embargo) quien se lleva el gato al agua, o viceversa. Más aparatos horribles con los que llenar el “trastero”, junto con las películas de dicho formato, cuya utilidad será nula.
Con esto finalmente lo que conseguirá el usuario prematuro de todos estos productos es el efecto habitual de que “lo que tengo es bueno, bonito, nuevo, y me permite hacer y ver todo lo que que quería hacer y ver hace medio año, pero ya no es lo último, así que ya no es lo mismo”. Infelicidad e inconformismo inherente al ser humano promovido por las grandes empresas y empujado por el imparable ritmo de la tecnología. Un negocio perfecto, más aún si la víctima del mismo es un ávido dependiente de la última tecnología.
Al margen de esto, a corto plazo y siempre antes de que el futuro formato y el uso de HD se estandarice, no veo probable que la mayoría de usuarios de a pie quieran ni necesiten ver películas como, por ejemplo y citando algunos de mis DVDs, Alguien voló sobre el nido del cuco, Cadena Perpetua, o Casablanca en HD-DVD o Blu-Ray, mientras que otras como Matrix, Gladiator, o cualquiera de las del Señor de los Anillos, deben ser un espectáculo digno de verse en HD.
Evidentemente e independientemente de la película o contenido que se vea en este formato, luego es complicado volver a ver otra película en un DVD corriente, de la misma manera que es complicado volver a usar un monitor 4:3 de 15″ tras de haber estado unas horas trabajando con un panorámico de 20″, volver a conducir un Seat después de haber pisado el acelerador de un Mercedes o, afinando más el ejemplo, ver algo en VHS tras haberse acostumbrado a la calidad del DVD.
Resumiendo, el HD-DVD/Blu-Ray y los contenidos en HD suponen un importante progreso, un nuevo formato estándar (perdure el que perdure) que, antes o después, estará adaptado en todos los hogares como lo está actualmente el DVD, ahora que éste parece haber llegado a sus máximas cuotas de calidad y aprovechamiento, y yo seré el primero en tenerlo y disfrutarlo, cuando verdaderamente se estandarice, se exprima más la tecnología de los futuros formatos y, sobre todo, los precios bajen hasta llegar a ser mínimamente lógicos. Pero mientras tanto, mientras una HDTV y un reproductor HD-DVD/Blu-Ray sigan siendo un capricho para quien guste de gastar el dinero, seguiré usando el DVD y, espero, no lo maten demasiado pronto obligándome a pagar por una transición al nuevo formato. Evolucionar o morir, pero sin pasarse.